Auditoría técnica de seguridad para dispositivos Android e iPhone de directivos, profesionales y personal con acceso a información confidencial. Treinta minutos por videollamada, desde cualquier lugar del mundo, con el equipo siempre en manos de su titular.
El software de monitoreo comercial cuesta menos de cien dólares, se instala en pocos minutos con acceso físico a un equipo desbloqueado y normalmente no deja ícono en el cajón de aplicaciones. No hace falta ser hacker. Hace falta un descuido.
Un teléfono comprometido durante una negociación, una due diligence o una ronda de inversión expone cifras, plazos y posiciones antes de que se firme nada.
El secreto profesional se rompe en el dispositivo, no en el expediente. Comunicaciones con clientes, estrategia procesal y documentación sensible circulan por WhatsApp.
Divorcios contenciosos, disputas entre socios, salidas conflictivas de personal. Son los escenarios donde alguien con acceso físico al equipo tiene motivo y oportunidad.
Personal de RR.HH., salud, contabilidad o tecnología que maneja datos personales de otros. La exposición no es solo propia: es también responsabilidad legal de la organización.
Sin cajas negras. Este es el procedimiento completo, y usted lo ejecuta en su propio dispositivo mientras se lo explico paso a paso. El alcance es distinto según la plataforma, y conviene decirlo desde el principio.
Es la plataforma en la que trabajo hace veinte años. Aquí la revisión es exhaustiva.
En iPhone hay dos caminos: el acceso clonado a iCloud, que no requiere instalar nada, y el software comercial instalado sobre un equipo con jailbreak. Ambos se revisan.
El procedimiento está protocolizado y no se improvisa. Si estas condiciones básicas están dadas, la auditoría se completa en media hora. Si no lo están, la sesión se reprograma sin cargo: no tiene sentido auditar a ciegas.
Existe la idea de que el iPhone es inmune al software de monitoreo. No lo es. Cuando el equipo tiene jailbreak, sí se puede instalar software comercial completo, y quien lo instala suele dar un paso más: bloquea las actualizaciones del sistema para que una actualización no elimine el jailbreak y, con él, la herramienta. Además, casi siempre ocultan el jailbreak para que no se note. Por eso la revisión no se limita a mirar si hay un ícono raro: se ejecuta una verificación certificada con herramientas específicas que determinan si el dispositivo está realmente libre de jailbreak, incluso cuando fue disimulado. Un iPhone con las actualizaciones bloqueadas y jailbreak oculto es la combinación clásica de un equipo intervenido.
No existe la detección garantizada al cien por ciento, y quien la ofrezca no está siendo honesto. Esta auditoría cubre de forma exhaustiva las vías de compromiso realistas para el software de monitoreo comercial, que es lo que afecta a más del noventa y nueve por ciento de los casos reales. El spyware de nivel estatal, que explota vulnerabilidades sin interacción del usuario, requiere análisis forense de laboratorio sobre el hardware y queda fuera de este alcance, tanto en Android como en iOS. Si el perfil de amenaza es ese, se lo digo y le indico a dónde ir. Prefiero perder una venta antes que cobrar por algo que no puedo garantizar.
Conversamos brevemente sobre su situación y su nivel de exposición. Si el servicio no corresponde a su caso, se lo digo antes de cobrar nada.
Se agenda la videollamada y se confirma el pago. Recibe una lista breve de lo que debe tener a mano antes de empezar.
Treinta minutos por videollamada. Usted maneja su equipo en todo momento, con la cámara enfocando la pantalla. No se instala nada, no se solicitan contraseñas, no se accede al dispositivo de forma remota.
Recibe el informe escrito. Si hubo hallazgos, se acompaña la limpieza del equipo y la revisión posterior sin costo adicional.
Las contramedidas electrónicas y la auditoría de dispositivos resuelven problemas distintos. Conviene entender cuál es cuál antes de contratar.
Si necesita barrer un espacio físico, contrate a un especialista en TSCM. No es lo que yo ofrezco, y no voy a fingir que sí.
Un barrido deja la sala limpia. Después usted entra a esa sala con el teléfono en el bolsillo.
Se puede barrer una sala de directorio a fondo y dejarla impecable. Pero si el teléfono del director está comprometido, ese teléfono entra a la sala barrida, se sienta a la mesa y escucha todo. Es el único dispositivo de escucha que la propia víctima transporta voluntariamente: va a la reunión, va al auto, va a la habitación del hotel, va a la cena donde se dice lo que no se dijo en la mesa de negociación. Un barrido físico no lo mira, y no tiene por qué mirarlo: es otra especialidad. Es esta.
Sin cotización a demanda ni escalado según lo que se encuentre. El precio es el mismo antes y después del hallazgo.
Complete el formulario y me pongo en contacto para conversar sobre su situación antes de agendar nada. Toda consulta se trata con confidencialidad.
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